Desde hace algunas décadas, la física teórica se ha dedicado a buscar una teoría que defina en su totalidad el comportamiento del universo.
Esta búsqueda empezó con mayor fuerza, al encontrar importantes diferencias entre las predicciones de la teoría de la relatividad general* (sobre el movimiento planetario por ejemplo), y la naciente física quántica. En sus cálculos las leyes que parecían encajar tan bien en lo muy grande, no predecían comportamiento alguno en lo muy pequeño.
Principalmente esto se debía a que la fuerza de la gravedad, ya bastante «explicada» (tan solo en su comportamiento, mas no en su esencia) y comprobada por la teoría de la relatividad general, no funcionaba de la misma manera cuando se trasladaba a los elementos más pequeños de la materia.
Los físicos teóricos actuales (incluyendo Stephen Hawking) piensan en la teoría de las membranas como la más probable ley del todo. Esta teoría es un nuevo modelo de universo basado en la teoría de cuerdas, en la cual se unifica con éxito (conceptualmente hablando) las principales fuerzas de la naturaleza: La Fuerza Electromagnética, Las Fuerzas de interacción FUERTE y la DEBIL con la Fuerza de la Gravedad (hablaremos con mas detalle de la teoría de cuerdas en otro post).
Debo aclarar que uno de las incompatibilidades que encontraron los científicos acerca de las fuerzas antes nombradas es que la fuerza de la gravedad se presento como la fuerza mas débil de todas ellas. Su atracción disminuía con la distancia y no era compatible con las observaciones a nivel quántico (aparentemente su energía se iba disipando a través de dimensiones adicionales a las ya conocidas, como veremos a continuación).
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