Por asterion, hace 10 años y 5 meses

Un paisaje llamado amor

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A pesar que me es difícil recordar pasajes de mi época preescolar (nido le llamamos aquí), existe un momento que no he podido olvidar, que mas que traumático representa un de mis primeras etapas de sorpresa y descubrimiento.

Recuerdo que existía una niñita, la cual no ocupaba tiempo en mis pensamientos y sin embargo en el momento en que nuestras miradas se cruzaban durante el recreo, dejaba de moverme y de pensar para solo contemplarla. Ella también se detenía y ambos a pesar de encontrarnos en ocasiones a dos metros de distancia y de no cruzar palabra en ningún momento, solo nos quedábamos así como adormecidos por el vaiven de una tibia corriente de inocencia.

Ya en la adolescencia podemos sentir toda una serie de trastornos que las hormonas nos causan en el momento que observamos a una mujer que nos atrae, y sobre todo y a primera vista son sus bondades físicas las que logran afiebrarnos.

Pero en la infancia, en el nido, yo la miraba como un hermoso paisaje, un paisaje que además de ser errante, también te devolvía con sus cristalinas aguas la mirada y susurraba en secreto lenguaje solo sentimientos sin forma ni razón.

No recuerdo cuantas veces nos quedamos congelados ni por cuanto tiempo, pero cuando remonto mis pensamientos hasta aquel patio, se me antojan eternos.
En una ocasión, mientras la miraba a los ojos y ella a mí, pude ver de reojo a un niño pararse a su lado, observarla extrañado y luego volver la mirada a mí para aumentar su extrañeza y mezclarla con dos cuchadas de envidia –que a esa edad bastan y sobran- y así me dirigió la palabra:

Oye –me dijo- ¿tú por qué la miras tanto?, ¿no sabes que ella se come los mocos?

Sin dejar de mirarla –lo cual lamento a veces- fui testigo de la transformación del agradable paisaje de su rostro, hasta un desolada y triste trocha envuelta en llanto. Una trocha que se perdía en ese negro horizonte y huía de mi mirada y de nuestro pequeño sueño de amor, para no volver a recorrer nunca más el camino de vuelta.

5 comentarios

Gravatar #1. Andrea
hace 10 años y 5 meses

pucha k tragico el final, muy gracioso la verdad pero me encanto lo del paisaje se ve k eras muy inocente (tu juras)

Gravatar #2. fLOR**
hace 10 años y 5 meses

jaja! arquitecto esa historia da penita =( ...a mi me paso otra situacion que ya le conte cuando era inocente U_U

ARqui escribe bien eh! ...

cOme mOcos X_x

Gravatar #3. Gise
hace 10 años y 4 meses

Me acabas de arrancar una carcajada,,, esa manera de contar tus anecdotas.. me parecen tan inocentes. jaja.
No se si sere como el niño q te dijo de la come mocos,, pero en nuestra infancia solemos llevar nuestras fantasias a un estado q creemos real.. pero siempre sobra otro infante q nos quiebra esa ilusion...

Gravatar #4. asterion
hace 10 años y 4 meses

¿Porque te comparas con el niño acusador? alguna vez hiciste algo parecido?, cuenta, cuenta...

Gravatar #5. Gise
hace 10 años y 4 meses

Recuerdo solo fragmentos de mi epoca en nido,, Pero recuerdo a mis companeros con apodos que yo les ponia como el «Cacero» (se imaginan xq no?) el «Pichero» , la «LLorona»,, no me crean mala pero por algo sera q les decia asi.... je,jeje

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