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asterion » FAUNA http://asterion.almadark.com Y la Reina dio a luz un hijo que se llamo Asterion Thu, 14 Jun 2012 02:08:50 +0000 http://wordpress.org/?v=2.7.1 en hourly 1 El elefante que aprendio a pintar http://asterion.almadark.com/2008/08/24/el-elefante-que-aprendio-a-pintar/ http://asterion.almadark.com/2008/08/24/el-elefante-que-aprendio-a-pintar/#comentarios Sun, 24 Aug 2008 16:44:37 +0000 asterion http://asterion.almadark.com/2008/08/24/el-elefante-que-aprendio-a-pintar/ He escrito ya varias veces sobre los elefantes y su sorprendente inteligencia, ahora veremos una muestra más de esto... Para los asiduos veedores del youtube, no será sorpresa el video que pondré a continuación. Un elefante entrenado para tener la precisión, y la capacidad de corregirse hasta aprender a dibujar lo que su dueño le enseña.

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Sobre el Elefante http://asterion.almadark.com/2008/07/22/sobre-el-elefante/ http://asterion.almadark.com/2008/07/22/sobre-el-elefante/#comentarios Tue, 22 Jul 2008 20:48:55 +0000 asterion http://asterion.almadark.com/2008/07/22/sobre-el-elefante/ Elefante

La información que llega a mí con respecto a los elefantes me deja cada vez más sorprendido e intrigado. Ya en una anterior entrada comente acerca de la capacidad que tienen los paquidermos de reconocerse en un espejo, lo cual los coloca al mismo nivel de inteligencia que ciertos tipos de orangutanes, seres humanos y delfines.

Esta reacción ante su propia imagen era suficiente para tomar en cuenta el desarrollo mental de estos animales. Sin embargo investigando acerca de la Etologia, me halle con algunos datos más de los cuales había oído hace cierto tiempo sin cavilar en ellos.

Su reacción ante la muerte

No hablare aquí de los famosos «cementerios de elefantes» que parecen ser producto de otro tipo de comportamientos más relacionados con la búsqueda de alimento y agua para calmar ciertas aflicciones que les aquejan. Sino por su comportamiento ante la muerte y los restos mortales de miembros de su especie.

Cuando un elefante agoniza, los miembros de su familia y compañeros cercanos lo acompañan. Una vez muerto, buscan reavivarlo, moviendo su cuerpo con sus trompas y patas. En el momento en que por resignación detienen sus esfuerzos, se quedan a manera de luto, varios días a su lado, tocando delicadamente de vez en cuando su cuerpo con sus trompas.

Otra muestra de comprensión del concepto de muerte, es que cuando un elefante encuentra a su paso restos óseos o el cuerpo de un elefante muerto, reacciona de manera agitada. Cabe aclarar que este comportamiento es inusual en el reino animal, la mayoría de animales ignoran los restos de miembros de su especie, o los analizan con la misma curiosidad con la cual reparan en cualquier objeto dejado a su paso.

Karen McComb, realizo investigaciones en este campo y descubrió que los elefantes podían distinguir de manera aun desconocida, los restos que pertenecían a miembros de su familia mostrándose mas excitados e interesados en ellos.

La venganza de los elefantes

Paso en este punto a transcribir un artículo escrito por José Fco Zamorano Abramson, que de inmejorable manera nos relata algunos hechos que no podemos pasar por alto, ocurridos en África.

Corría el año 2004 y los habitantes del poblado de Bunyaruguru del oeste de Uganda solían viajar tranquilamente en bicicleta al poblado contiguo de Katwe. Todo cambió cuando un día una manada de elefantes sorpresivamente irrumpió y literalmente «asaltó» la aldea. Los animales salieron de entre los arbustos sin previo aviso, derribaron las chozas y destruyeron los huertos, no dejando tras su paso más que un rastro de destrucción. A partir de ahí los elefantes comenzaron a tomar y con ello a bloquear regularmente la carretera a Katwe, asustando e impidiendo que los aldeanos se volvieran a atrever a pedalear por ese camino.

Si bien este tipo de ataques de manadas de elefantes en aldeas ha sido un hecho más o menos habitual, hasta ahora éste siempre había estado asociado a la competición por alimento y/o territorio, ya sea como consecuencia de un aumento en su población o por la expansión previa del ser humano y la ocupación de los territorios en que habitan los elefantes. Sin embargo, esta vez no lo hicieron para conseguir comida. En Uganda, por ejemplo, es cada vez mayor el número de elefantes que están bloqueando rutas, destruyendo asentamientos y atacando viviendas, sin justificación o motivación aparente alguna, si se toma en cuenta que la población de elefantes nunca había sido tan reducida y que, además, el alimento nunca había sido tan abundante como ahora. El hecho de que en la década de los 60 la densidad de elefantes fuera muy elevada y aún así hubiera pocos informes de agresión hacía díficil explicar por qué justamente ahora los elefantes se habían vuelto tan salvajes. Además, este caso no constituye un hecho aislado sino que, por el contrario, nos encontramos ante un aumento masivo de este tipo de ataques en toda Africa.
¿Cuál puede ser el origen de todo esto?
Todos estos elefantes «conflictivos» compartían algo en común: en algún momento de su vida han sufrido lo que podemos llamar «una experiencia traumática», en concreto, habián sido testigos de la muerte violenta de algún miembro de su familia a manos humanas o se habían quedado huérfanos debido a la caza furtiva o a los sacrificios selectivos. Los elefantes son animales eminentemente sociales. Las hembras y sus crías viven grupos matriarcales muy cohesionados, llegando a forjar vínculos sociales tan fuertes que duran para toda la vida. Dentro de estos grupos familiares, las crías aprenden, a través de sus madres, tías, primos y sobre todo a través de la matriarca, la hembra con mayor experiencia en la manada, muchos de los comportamientos que les serán fundamentales para su supervivencia.
El comercio de marfil diezmó las poblaciones de elefantes salvajes en África, lo que sumado a la caza furtiva, los sacrificios y los programas de traslados de individuos ha marcado de forma increíble a varias generaciones de estos animales. Específicamente en Uganda, la caza furtiva ha reducido drásticamente el número de elefantes en un 90%en los últimos 30 años. Ahora sólo quedan 400 animales y un tercio de ellos son menores de 5 años, muchos de los cuales son huérfanos. En todo el continente muchas manadas han perdido a la matriarca y han tenido que sobrevivir con una sucesión de madres adolecentes inexpertas, que han criado (o malcriado) a las nuevas generaciones. La falta de machos adultos, por su parte, ha llevado a que bandas de machos jóvenes se vuelvan muy agresivos (está documentado cómo la existencia de una fuerte jerarquía evita la manifestación de comportamientos agresivos) tanto entre ellos como hacia otras especies. Hasta un 90% de los machos de elefantes jóvenes mueren en peleas con otros machos. Parece pues que nos encontramos ante una generación de «delincuentes juveniles».
Podemos encontrar más ejemplos de comportamientos impulsivos y agresivos en estos animales. En el pueblo de Marongi (noreste de India) una docena de elefantes penetraron y asaltaron unas bodegas, bebiéndose varios litros de cerveza de arroz que estaba envasada en jarras. Luego, ebrios, aplastaron en su camino todo lo que se les cruzó a su paso, matando con ello a una mujer y dos hombres. Según cifras oficiales al menos 150 personas de esta región en los últimos cinco años han muerto como resultado de ataques de elefantes. Pero donde más documentados están estos arranques de ira es en los elefantes de circos, a los cuales no sólo se les extrae de su medio natural y de su familia para encerrarlos de por vida, sino que, además, son forzados a realizar conductas antinaturales a su especie, la mayoría de las veces por medio de golpes sistemáticos con ganchos de metal e incluso con descargas eléctricas. Apenas se les presenta una oportunidad, estos expresan claramente sus sentimientos, enloqueciendo y matando a sus adiestradores, hiriendo a gente del público y acorralando a algunos de los niños y padres que asisten al espectáculo. De hecho, desde 1990 al menos 11 personas han muerto y muchas otras han sido lastimadas por ataques de elefantes cautivos. Como es de suponer, siempre ocurre que tras estos ataques los elefantes mueren a tiros.
Es bien sabido que este animal tiene una excelente memoria, pudiendo recordar hechos y personas al menos hasta pasados 12 años. Esto significa que estos animales podrían recordar perfectamente las trágicas experiencias acontecidas tanto a su familia como a ellos mismos y que, por lo tanto, respondan con su actuación a lo que podríamos llamar «venganza».
Algunos expertos no dudan en afirmar que estos elefantes sufren de síndrome de estrés postraumático, provocado por el estrés que experimentaron a una edad temprana. Experimentos en animales en cautividad sugieren que el estrés experimentado durante la juventud puede dar lugar a problemas neurológicos y a cambios de comportamiento que se asemejan a los trastornos de estrés postraumático en los seres humanos, provocando depresión, ansiedad y agresividad, entre otras cosas. El caso de los ataques del elefante africano parece situarnos, por tanto, en el primer diagnóstico documentado de este tipo de trastorno en un animal salvaje. Se han registrado problemas similares en India, donde los pobladores, tras haberlos cazado durante décadas, viven ante el temor de ataques mortales de esos animales. Apoya esta hipótesis, por otro lado, el hecho de que en áreas en las que los elefantes no han estado en contacto con los humanos durante décadas, estos se muestran más tolerantes y sociables.
La forma en que las autoridades se están ocupando de esta situación puede estar haciendo que empeoren aún más las cosas. Como es usual se toma el camino más fácil: se dispara a los «elefantes problema» para así apaciguar la ira de todo el pueblo. Pero el problema de la venganza humana sobre los elefantes vengativos ha probado ser del todo errada, pudiendo tener enormes consecuencias sobre el resto de los miembros de su familia, y creando, con ello, un circulo de violencia aún más grande. Ya lo decía Gandhi, «ojo por ojo y el mundo se queda ciego». Un ejemplo claro de espiral de violencia es lo que se vive hoy entre los elefantes del parque nacional de Amboseli y la tribu de los massai, quienes asesinan entre 20 y 30 elefantes por año debido a que los elefantes matan a sus vacas, ¿a consecuencia de lo cual los elefantes, matan a sus vacas? Algunos dirían que sí ante casos documentados como el de la elefanta que había matado tres vacas tras la pérdida de una cría durante una matanza masiva que llevaron a cabo los massai. Como medida paliativa y con el fin de detener esta escalada de violencia, se ha creado un sistema de compensación económica para los massai que pierdan una vaca ¿Pero podremos llegar a la solución definitiva y llegar de alguna manera a un entendimiento mutuo entre el hombre y el elefante?

Lovelock, el padre de la teoría GAIA en su último libro «la venganza de la tierra» apunta al hecho de que es suficiente que el planeta haga un solo gesto para que en una fracción de segundo lleve la muerte a millones de personas. Parece ser solamente una metáfora, pero algunos de sus habitantes quizá estén actuando legítimamente como sus «emisarios» y, a partir de sus propias emociones y recuerdos, parecen haber tomado la decisión de vengarse contra nuestra especie, para «despertarla» de su actual estado de inconsciencia. Si esto fuera así el elefante ha asumido por mérito propio el papel de ser su principal mensajero y defensor.

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